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Orígenes , texto realizado por José María Martínez Martínez , en Cantabria 1999-2003 (El texto es original de JMMM, informando que ha sido fusilado/plagiado por otras páginas webs sin poner referencia a http://webs.ono.com/perrodeaguas y es muy fácil copiar y pegar, y luego hacer la página en un segundo)

Retrocediendo unos 30 millones de años, durante el período Oligoceno, apareció en nuestro planeta la primera criatura con apariencia de perro, el Pseudocynodictis, un animal probablemente antecesor de los cánidos y mustélidos, y que se caracterizaba por tener un largo hocico: los perros de agua español tienen un hocico alargado, cráneo dolicocéfalo, de apariencia rústica, porte noble al andar ... Ha unos ocho millones de años, en China, junto a homínidos (simios semejantes a hombres) han aparecido cánidos enterrados, en el mismo substrato, y tan próximos unos de otros; lo que evidencia una relación directa y de entendimiento o amistad, entre ambas especies... Y hace unos 15.000 años el perro convivía ya con nosotros de manera familiar.

El origen del perro de aguas español para unos estudiosos, sin pruebas sólidas, es "turco" y vino con los árabes a partir del año 711. Las recientes investigaciones ya circundan la verdad: este perro es autóctono de la Península Ibérica, norte de África...y de Canarias. Los hebreos, herederos de los fenicios, utilizan la palabra perro con el significado de "todo corazón" Esta definición es la que mejor describe al perro de agua español. Estos gráciles y únicos perros del mundo son verdaderas antiguallas del tiempo pretérito.

En la Península Ibérica había, desde siempre, perros y en concreto vivía el alegre perro de aguas -en Asturias y Cantabria lo llaman "perro de lana"; en el Sur de España, como "ovejero", en el País Vasco como "Txo", en Andalucía como Turco y en Extremadura, "Churro" o "churrino". Y en casi todos los sitios se les reconocía como Perros de agua. La forma del rizo acaracolado del pelo nos habla de un perro antiquísimo y así mismo los caracteres marcadamente femeninos y masculinos del perro de agua (dimorfismo sexual) y otras características morfológicas y físicas confirman que estamos ante un perro arcaico y ancestral.

El perro original de aguas era de un volumen dos ó tres veces el actual; pero con ocasión de la último periodo glaciar (Würn), entre 9.000 y 15.000 años este canido disminuyó su tamaño por adaptación al medio (frío, escasez de alimentos, domesticación y selección humana) De este cambio de tamaño son pruebas las distintas tallas de altura, dentro de su actual tamaño como mediano (pudiendo por tanto encontrar hembras tan grandes como algunos machos)

En la Península ibérica, el gran perro de aguas habitó toda la misma; pero infundió tan gran temor a los antiguos pobladores de Hispania, que acabaron con él. Para ello, se sirvieron de la planta conocida por Adelfa; ya que basta una poca cantidad de esta planta en el agua o en la comida para provocar el decaimiento y/o la muerte de este cánido gigante, padre de todos los perros de aguas y de otra planta llamada Acónito, que mezclaban con carne. El temor ancestral a tales perros gigantes quedó en el subconsciente de todos los españoles, quienes procuran tener, sin saber el motivo, hoy en día, la planta de la Adelfa en sus jardines...

El perro original, permaneció en las Islas Canarias, y según relatos de los guanches su tamaño sería el similar al de un caballo, donde los antiguos isleños canarios relatan su gran miedo a unos perros grandes, de pelo largo, que vivían en cuevas, próximos a la lagunas pantanosas, de donde bebían agua. Plinio, en el siglo I d.c., escribe que una expedición enviada por el rey Juba de Mauritania (siglo I a.c.) hacia las islas, regresó con dos enormes perros "proximam ei Canariam vocari a multitudine canum ingentis magnitudinis" y de los que se deriva el nombre del archipiélago. En guanche "lana" se dice Iru y "perro" se dice Ene. Entre las divinidades de los guanches, destaca un dios en forma de perro lanudo llamado Iruene (o Tibisena o Guayota), que se identifica con el diablo y al que dedicaban exvotos e ídolos adoraticios; no sin razón, Goethe, hace aparecer en la obra de Fausto en forma de perro de agua al diablo. Los Tibicenas, eran espíritus demoníacos con formas de perros lanudos que a veces los guanches relatan que salían del mar. Los aborígenes también creían en seres maléficos y en fuerzas negativas que se manifestaban en este perro lanudo que atacaba a la gente o a sus animales y que solía aparecer de noche o de día, de improviso. Para evitar este temor y como adoración, les ofrecían ofrendas de comida y miel, en las grietas elevadas del suelo, donde vivían estos cánidos altivos. En especial, les llevaban ovejas/cabras llamadas aras (con el tiempo "ara" significó altar de sacrificio en un alto, donde se inmolaban corderos y cabras); más tarde de este antiquísimo ritual el mundo cristiano cogió la imagen del cordero de Dios como la de Jesús Sacrificado. Estos perros solían cazar de noche y por eso eran muy astutos cazadores y no se descubría su presencia pues los ojos no titilaban o refulgían debido a que estaban ocultos por los pelos de la frente. EL pelo largo, rizado, y prieto les protegía del frío de la noche y de las picaduras de mosquitos y otros insectos molestos.

El cronista Pedro Gómez Escudero relata lo siguiente: " ...Muchas y frequentes veces se les aparecía el demonio en forma de perro mui grande i lanudo de noche i de día i en otras varias formas que llaman Tibiçenas..." Según su relato, durante la "conquista" al sucumbir grandes cantidades de guanches por un enfermedad misteriosa llamada "modorra", los perros-dioses-lanudos al no recibir sus dones de ofrendas se comieron los cadáveres que hallaban y tanto se aficionaron a la carne humana que pasaron a atacar a los vivos y así el cronista nos habla que "como los naturales se descuidaban de darles de comer, hallando carniza de cuerpos muertos, tanto se encarnizaron en ellos, que acometían a los vivos y los acababan, y así tenían por remedio de su desventura los naturales dormir sobre los árboles cuando caminaban, por miedo de los perros"

Los síntomas de la "modorra" responderían a la enfermedad del carbunco (bacteria del Antrax) que afecta a ganado lanar, caprino, ovino y equino, cuya sintomatología es idéntica a la descripción histórica de la Modorra... Pero como la "modorra" no afectó a los españoles, he llegado a la conclusión que los españoles envenenaron los pozos con una planta común en la riberas de las islas llamada Adelfa. Esta planta en las islas se conoce como tabaiba parida o torda o tabaiba amarga, también llamada salvaje, mora o higuerilla, especie frecuente en los pedregales del Archipiélago. Discórides comenta lo siguiente respecto a la adelfa: "Sus hojas y sus flores son veneno mortífero de los perros, de los asnos, de los mulos y de muchos animales cuadrúpedes. Empero bebidas con vino, son remedio a los hombres contra las mordeduras de fieras; principalmente si se mezcla con ellas ruda. Los animalejos flacos, cuales son las cabras y las ovejas, en bebiendo tan solamente el agua de su infusión, mueren." Al morir las ovejas y cabras, que bebieron de esas aguas y al caer enfermos los guanches por ese agua; las ofrendas a los grandes perros de lanas se dejaron de hacer. Éstos altivos canidos acuciados por el hambre empezaron a comer carne de cadáveres y luego atacaron a los hombres vivos. No sin razón, el cronista habla de que de pronto tuvieron que subirse a los árboles para evitar ser comidos. Muchos perros salvajes al beber de estas aguas contaminadas murieron. A los españoles no les causó la muerte esta "modorra" por dos motivos: sabían que pozos estaban envenados y contaban con el antídoto (vino o vinagre con sal y ruda) Otros perros "Iruenes" murieron envenados con carne en las que iba oculto raíces negras de Acónito o Matalobos azul (Aconitum napellus vulgare) y hojas de dicha planta, y que al ser comidas provocaron la muerte súbita de los canes salvajes; ya que basta una mínima dosis del principio activo que contiene, la "aconitina", para provocar la muerte, por ejemplo, de una persona en apenas una hora; esta planta se usó siempre para matar a los lobos y perros salvajes en España.

Las hojas de la adelfa, en forma de decocción, podría matar a un caballo, oveja o animal que lo bebiera y por supuesto a una persona. Así en una poesía del siglo de oro español de Alonso López Pinciano: Filosofía antigua poética XIII, 1595- Epístola trece y última , se lee;

"...No mortíferos hongos, ni otros tales,
No el phárico cruel y adelfa amarga
que imita a los laureles y rosales"

Los españoles sabían de las propiedades tóxicas y letales de esta planta, tal es así que cuando la invasión francesa, tropas galas que se dirigían a Sevilla cayeron envenenadas y muertas por una copiosa comida de conejos y aves, que habían sido preparadas con adelfas.

En la obra "Historia de las siete islas de Canarias", de Tomás Marín y Cubas, se dice que "...llaman tibicinas a las apariencias del demonio que muchas veces y frecuentes veces de día y de noche en forma de perros grandes lanudos..."

En la isla de la Palma a estos perros se les llamaba Yrune (Iruene). El Teide, con grandes cavidades y cuevas eran entradas al infierno donde vivía desterrado este dios del mal. Los griegos por referencias de las islas canarias y en su mitología también hablaron de unas ovejas devoradoras de hombres, que no eran sino estos perros lanudos blancos o negros enteros.

 

También, existe una leyenda que relata que unos perros llamados Verdines fueron azuzados por los guanches contra los castellanos, siendo vencidos  por tan singular jauría de perros verdes (que no eran sino los grandes perros de aguas blancos pintados de verde, con tintes naturales, por los guanches y que causaron un pánico en las tropas recién avecindadas a la isla... Este color verde lo consiguieron entintando a los perros de lana blancos con el jugo de la sabia del árbol sagrado Drago y de una planta que llamaban tajinaste o lengua de vaca y que pertenece  al género de  echium. En Castilla la llamamos "vivorera"  Muchos perros salvajes, ovejas, cabras y guanches murieron debido al envenenamiento sistemático,  de los escasos pozos de agua dulce.

                 En la Península, los perros de aguas,  vivieron  mucho tiempo en zonas pantanosas, lagunas y marismas. El mito del perro "cancerbero"  podríamos decir que nació en las Canarias, ya que eran, para los guanches,  custodios del más allá y vivían en las cuevas volcánicas, que ellos identificaban con el mundo oculto y de ultratumba, siendo los perros los guardianes de las entradas a estos mundos misteriosos. Este perro suele tener las dos orejas de igual color pero distinto al de la frente o faz; por lo que, al no vérsele los ojos, en la distancia se creó el mito del perro de las tres cabezas (dos orejas de un color y la frente de distinto serían estas tres cabezas; ver a Greta  que los griegos incorporaron a sus mitologías. Los perros canarios o canes de ovejas y cabras eran valorados ya en la antigüedad y se exportan como un bien.  

                   Los guanches veían a estos perros como se peleaban entre sí, y como se atacaban y los que eran vencidos se quedaban  panza arriba. De la observación de como peleaban los perros y de sus reglas en sus peleas, sin hacerse daño se desarrolló la lucha canaria que pervive hoy en día (zoomímesis) Los canarios honraban así a su dios Iruene. Vean como pelean dos perros de agua jugando y lo comprenderán.   Más adelante, los guanches consiguieron domesticar algunos perros medianos y grandes y los entrenaron para cuidar los rebaños de ovejas y cabras. Los portugueses y los castellanos en sus enfrentamientos con los aborígenes canarios tuvieron que hacer frente a estos perros, fieles hasta la muerte, y que atacaban en defensa de sus dueños. Los incursionistas ante el  temor a ser mordidos,  llevaron jaurías de perros de presa, ya que estos habitantes combatían a semejanza de sus hermanos los íberos: iban al combate con sus perros pastores y se enterraban con ellos, cuando morían en singular lid. Las hembras al tener la cabeza más pequeña que los machos parecen que son de tamaño pequeño. Los españoles del siglo XV usaban perros guerreros vestidos con protecciones acolchadas. Estos perros de presas traídos dieron origen a los conocida raza de fila o presa canario; lo mismo ocurrió, en Brasil, donde nació el fila brasileiro.  También en las islas había, como queda dicho, perros de agua de tamaño mediano, y al igual que los de la Península su tamaño mediano se debía a la escasez de alimentos en las islas más pequeñas y al ser su comida preferida los conejos isleños. Al perecer en las guerras de conquista sus amos y quedarse sin dueños, algunos de estos grandes y medianos perros se asilvestraron, siendo perseguidos y cazados por estos perros foráneos y por el hombre, en especial, porque el culto a ellos y las ofrendas alimenticias a los salvajes y a estos perros cimarrones dejó de hacerse. En esta persecución de perros salvajes y los que quedaron sin dueños quedó extinguido el Gran Perro de Ovejas de Canarias.  Los portugués y castellanos se trajeron algunos perros cachorros, medianos, de vuelta a la Península, y fueron empleados como perros marineros, principalmente por Portugal (Câo de agua)  y como perros pastores en Castilla, y marineros en Andalucía y Norte de España. Estos perros traídos a la Península se  mezclaron con otros perros de aguas que había aquí. Los perros ya vivían junto con los íberos, quienes apreciaban a estos perros como talismanes, ya que por su pelo en forma de lana y su nobleza, era respetado como regalo de los dioses quienes lo habían creado con objeto de cuidar el ganado lanar y caprino, de su alma y del poblado... vencidos los íberos, los romanos no dejaron proliferar esta raza sublime. Ya que se pasó de una ganadería tribal y local a otra extensiva, tipo Mesta, y trashumante, que convergía en Roma y que reclamó otro tipo de perros que cuidará el ganado de día y de noche fuera de poblado y apriscos. Se sabe que los pueblos antiguos a sus perros con lana los esquilaban como ovejas, y no es descabellado pensar que con esa lana sus amos se hicieran mantos que utilizaban en rituales. También, el corte de pelo era un ritual para los íberos como señal de duelo, y no es extraño, por tanto, que ese manto, hecho con la lana del perro, tuviera un alto contenido simbólico. Es difícil encontrar restos de perros porque los íberos incineraban a sus muertos junto con sus perros. 

                    Cuando llegaron  los primeros conquistadores a Lanzarote, en julio de 1402, comprobaron extrañados que los guanches hablaban un dialecto  vasco (el vasco no es otra cosa que el íbero), por lo que los monarcas castellanos, por tal motivo, decidieron que los primeros Obispos canarios fueron de las vascongadas. Compruebe: en guanche perro se dice "Kan" y oveja o cabra se dice "Ara" (KAN-ARA). Los guanches a estos perros los llamaban "Perro oveja" o Kan-ara, y el sistema de cuidar el ganado era el mismo que tenían los iberos y que luego se exportó a Argentina, tal y como Darwin, nos relató que vio en el siglo XIX. Al llegar allí vieron al perro de aguas (pastor de ovejas) de  la Península pero enorme; por lo que a los habitantes de las islas afortunadas los bautizaron ya los romanos como  canarios (Plinio, siglo I) y los castellanos rebautizaron al archipiélago como el de las ISLAS DEL -GRAN- KANARA/Kanahari(a), o sea las islas del GRAN PERRO OVEJA. En una ordenanza del año 1516, dada en San Cristóbal de la Laguna, de  Tenerife se lee: "Otrosí, porque hay en esta isla dos perros que matan perros salvajes, porque queden perros para matar los salvajes, se permite que estos dos perros queden, por ser amaestrados, como se ha visto por experiencia en Adexe y Abona, donde los tiene Pedro de Lugo, regidor, siempre que no vengan a poblado". Tal y como se lee el bando, probablemente, estos dos perros fueron los dos últimos Grandes perros de Ovejas canarios, machos, amaestrados, y que murieron sin descendencia de su raza y, difícilmente, se referiría a sendos perros traídos de la Península, que irían con collar de pinchos punzantes y con cueros blindando su piel, cual caballerías medievales y a los que los castellanos apreciarían por su validez en la lucha.

                   Ya desde el año 1499 hasta el siglo XVII el Cabildo tinerfeño dio distintas ordenanza regulando los perros pastores y mandando la eliminación de los perros salvajes o cimarrones, por el daño que hacían al ganado.

 ¡Cómo pudo salvarse el gran perro de ovejas o cabras, el Gran Kanara!

                    Como consecuencia de tal medida contra  los perros salvajes, sumado al mestizaje de los perros dominantes foráneos, hacen que el Gran Perro de Aguas, el antiguo dios Iruene, desaparezca para siempre. En el libro "Noticias de la Historia general de las Islas de Canaria", de Joseph de Viera y Clavijo, escrito en Madrid, en la imprenta de Blas Román, y publicado en el año de 1776, reconoce la presencia común de perros de aguas en las Islas.  Algunos de estos perros de aguas de Canarias y la Península viajaron a América y fueron utilizados como perros pastores al estilo íbero y  guanche (Ver relato de Darwin); más tarde cuando empezaron a importarse perros ingles (Collie, principalmente), pastores belgas y ovejeros alemanes, a Latinoamérica empezó el declive de los perros de aguas que había en Argentina, y su incidencia, hizo que desaparecieran de allí.

Guanche

CastellanoVascoCastellano
Kan
Perro
-Perro
AraOveja, cabraAri, ahariOveja

 

Los fenicios, pueblos comerciantes, llegaron a España, a la que llamaron "TIERRA DE CONEJOS", por la abundancia ingente de estos roedores orejudos; pues bien, la alimentación básica del perro de  agua era el conejo. Para la caza de liebres los íberos y celtíberos utilizaban el galgo español, pero en terrenos montañosos y matorrales, donde la efectividad del galgo era menor, y en terrenos acuosos se implantó la caza con el perro de aguas. El perro de aguas sigue el rastro de un conejo, hoy en día, sin desfallecer y sin importarle que haya matorrales o dificultades del terreno. De la caza zizzaceante del conejo son los requiebros, cambios de dirección, saltos, manotazos, paradas en seco, amagos de mordiscos en el cuello, giros en el aire, y toda la agilidad que demuestra este perro, en especial su manera de trotar. Obsérvese la manera de correr que ha imitado de los siglos, incluso miles de años, en que se dedicó a la caza del conejo. Corre con pequeños trotes, batiendo las dos patas traseras, al unísono, y suelen pegar manotazos en las peleas, hace amagos de morder la corvas,  que la madre suele enseñar a sus cachorros: lo que le está enseñando es como derivar a un conejo a la carrera, también tales tácticas las hacen los machos o las hembras cuando juegan. A los perros los íberos y los celtíberos solían esquilarles  para quitarles las pulgas y garrapatas, costumbre que todavía se conserva en parte en el adorno de los perros de agua portugueses, donde se les corta la mitad trasera del cuerpo,  y que puede comprobar en un cuadro de Zuloaga. Este perro al disminuir su alimentación natural, el conejo, estuvo a punto de desaparecer.

                 Todos los pueblos prerromanos,  amaban y adoraban a los perros, como animales sagrados, como los Vacceos, pueblo ganadero y pastor que apacentaba con tres tamaños de perros relacionados con tres tipos de pastoreo. Por otro lado, los pueblos celtas de España criaban perros (entre ellos el de agua, que mezclaron o no con otras razas, y nacieron así nuevos especimenes caninos) y los solían cambiar por vino y objetos lujosos; esta tradición la han seguido los pueblos germánicos, anglosajones y franceses, de su herencia celta. Cuando irrumpieron los celtas, en España, trajeron unos perros más novedosos en la evolución canina, estos eran  perros macrocéfalos, molosos, tipo mastín. 

                Los pueblos del norte de España tenían extracción celta, celtibera e íbera. Las distintas tribus hispánicas se denominaban según la riqueza o actividad/es agrícolas, ganaderas, mineras, etc. que llevaran a cabo. Los celtas y celtiberos eran amaestradores y criadores de todo tipo de perros, en particular el pueblo cántabro: ya que, Cantabria, traduce Can (perro) Ta (bueno, muy buenos) Bri (colina de pastos) A (altos, grandes, extensos) Esto es, Cantabria era la tierra de perros muy buenos para colinas de pastos grandes o inmensos y elevados.

                    Los íberos y celtíberos conocían las cualidades de estos perros para la caza y para la pesca, y para correr por la montaña (al batir al unísono con las patas traseras) Las orejas y la cara del perro suele ser bicolor, este es así porque en la distancia un conejo u otra presa potencial, de noche, pensaría que lo que ve son unos conejos reunidos, o algo pequeño y al no ver los ojos brillar, el acercamiento es progresivo al roedor: vean como se arrastra con las patas traseras echadas para atrás y las manos delanteras estiradas (simple adaptación al medio) La relación con los conejos es tal que muchos de los parásitos que tienen los conejos los tienen también los perros, al haber sido la dieta durante milenios éstos se adaptaron como inquilinos nuevos del estómago del can depredador. Los íberos, solían cortar al perro al igual que a las ovejas la cola porque así no se lastimaban entre ellos  o en sus peleas con alimañas, y, principalmente, porque cuando les  acompañaban al combate, la cola corta, al estilo de las ovejas, era lo más defensivo y práctico, ya que solían saltar sobre las manos del enemigo, y el rabo era fácilmente dañable;  mientras que su amo íbero, con la espada íbera o falcata hincaba la misma en el pecho del contrario, gracias al auxilio de su can amigo. A algunos  perros de aguas los castraban y dejaban vivir desde cachorros recién nacidos con las ovejas, y a estos también les cortaban el rabo, al igual que las ovejas, porque eran los líderes del rebaño, se sentían ovejas y la cola si la tuvieran les haría ser más perros ante otros perros. De tantos siglos cortándoles el rabo, empezaron a nacer perros rabicortos o sin rabo, tal y como suele suceder hoy en día, consecuencia de tal acción. Con mucha certeza, el primer perro domesticado sería un perro de aguas, de ahí porque los antiguos pueblos lo querían y respetaban, pero con las nuevas religiones y poblaciones cambiantes y guerreras desapareció su gran estima hacia él.

                    El perro de aguas es muy observador, y también le gusta nadar. Su amor por el agua nació cuando imitando a los osos, se dedicaban a cazar y, en ocasiones, pescar. Por otro lado, era en su origen un perro de pantanos y ciénagas, donde debía nadar para alcanzar patos y aves pequeñas, así como otros animales acuáticos. Un perro de aguas es capaz de nadar fácilmente, y bucear hasta tres metros y resistir bajo el agua hasta dos minutos...

                      Los perros de agua, gustan de estar en sitios altos, mirando el paisaje y dominando el terreno. De sus cualidades como nadadores, los íberos cuando los domesticaron supieron aprovecharse de ello. Tal es así, que cuando los romanos rodearon, por vez primera, la ciudad celtíbera de Numancia, por las noches, unos perros de agua, con pequeñas alforjas, pellejos u odres atados a su cuerpo, bajaban al río y subían con ellos llenas del liquido elemento. Los romanos, entendieron, que esto no podía seguir así y vallaron todo. De tal manera que los canes numantinos no pudieron traer agua a sus dueños y murieron asaetados, intentando, de mil maneras llegar al río: tal es la fidelidad de estos nobles perros españoles. A pesar de la ausencia de comida, los íberos no mataron ninguno de sus perros y tampoco los comieron. De hecho, los adoraban y les hacían estatuas y se enterraban con ellos o los enterraban en pequeñas "cistas" solos. Cuando iban a combatir los antiguos iberos llevaban a sus perros de agua con ellos, quienes les auxiliaban en el combate y caso de morir ambos eran enterrados, si moría el perro también se le enterraba. La fidelidad de ambos era hasta la muerte y el perro era entre la familia el más bien preciado.

En salir haréis error, que acarrea cien mil yerros,

               porque dejáis sin los perros el ganado, y sin señor  (Cervantes,  Numancia)

                     Los íberos melenudos tenían perros iguales a ellos. Para los íberos los perros de agua eran regalos de los dioses y generadores de la buena suerte, y cuando fallecían les ayudaban en su tránsito al cielo, en que  creían. La costumbre de no comer perros nos la inculcaron nuestros antepasados íberos. Los arqueólogos pueden y han encontrado restos de canidos en tumbas de íberos, guanches y celtíberos, y se debería comprobar el ADN de estos perros con los restos de canidos encontrados: LA SORPRESA SERÁ ENORME. No se entiende como no hay estudios arqueozoológicos serios sobre los  cánidos domésticos, ciertamente los restos son poco numerosos pero es chocante que los investigadores no muestren interés por el perro y su ingente cantidad de datos que generaría su estudio.

 

Cuando una legión romana de mercenarios cántabros, de extracción celtibera, se licenció se les repartió como reconocimiento meritorio por Roma de unos grandes lotes de terrenos en el Danubio, a los que llevaron perros de aguas españoles como pastores para el cuidado de su hacienda y ganado: estos perros dieron origen a la raza del perro de aguas húngara conocida como Puli. Es de destacar que el pelo rizado tanto en el  hombre y en los perros de aguas se originó en climas cálidos y con contrastes extremos de temperatura entre el día y la noche: esto es en el Sur de Europa, que es España, Norte de África y Canarias.

                    Estos perros que servían para cuidar y avisar de la llegada de extraños por la noche o de día.  Los vascos (como "íberos" y otros pueblos de España entera) acogieron a estos simpáticos perritos y los llamaban "Txo" (que traduce grumete, muchacho o recadero) y los llevaban en los barcos. Estos perros se subían en lo más alto de la barcaza o pinazas y desde allí oteaban, en especial, al atardecer, el horizonte y señalaban, no se sabe porqué misterio,  donde estaban los bancos de peces, principalmente sardinas (quizás por el reflejo de las escamas) El detectar peces lo habían aprendido de los salmones y peces de río, pantanos y ciénagas donde habían cazado durante milenios, ayudados por su gran agudeza visual de su caza nocturna. Estos perros eran tan eficientes, que el perro y no su dueño, recibían un quiñón o parte de reparto de la captura pesquera. También se tiraban al agua para recoger cosas que se caían. Más de un marinero debe la vida a estos perros ya que cuando caían al mar, avisaban a la tripulación y a continuación se tiraba hacia el marinero, con intención de ayudarle y darles ánimo..., en ocasiones, le llevaba una cuerda asida entre los dientes para que la cogiera el infortuno marinero. Esta misma acción de llevar la maroma la solían hacer cuando el atraque. También, llevaban mensajes de barco a barco. Cuidaban las redes y las barcas o botes amarados.. Muchos de ellos, solían avisar, puerta a puerta, a la tripulación con ladridos cuando veían que se iba a la mar: su valía era de todos reconocida, son varios los relatos de viva voz que he escuchado de perros de agua que hacían la compra en las abacerías, llevaban la marmita en la boca, y otros recados... La inteligencia de estos perros está fuera de toda duda... los dueños de perros de agua españoles saben muy bien esto y todos ellos le dirán que reconocen el estado anímico que tiene en todo momento su amo. Y con los otros perros suelen llevarse muy bien. Si moría su amo, estos perros aullaban ululando desconsoladamente, por la noche, de ahí la creencia en que con su lamento ayudaban en el tránsito de su amo al paraíso.

NUNCA ENCONTRARÁ UN PERRO TAN CARIÑOSO Y AMIGO DE VD. COMO UN PERRO DE AGUAS.

                    Este perro a causa de la enfermedades continúas que provocaron la  desaparición de los ingentes conejos; del surgimiento de vagonetas a tracción mecánica, en las explotaciones mineras (eran útiles para arrastrar vagonetas en la oscuridad, por su adaptación a cazar de noche o al atardecer y por su tremenda fortaleza y longevidad); de los modernos radares y otras tecnologías en los barcos de enorme calado, de su mala prensa por ser el bien más preciado en los idolatras íberos y parte de su culto y de las invasiones foráneas (de pueblos y sus perros)  consecutivas... estuvo a punto de desaparecer... pero, por suerte, quedó  un núcleo importante de ellos en el Sur de Andalucía (Cádiz y Málaga) y Extremadura como perros pastores y marineros y, en el norte de España, como perros de la mar... el tamaño mediano actual ha sido consecuencia de una selección racional, no sin razón los pastores dicen: un perro grande se come un pan entero...; por lo que,  en los últimos años seleccionaron los perros más bien medianos... ante la ausencia de animales peligrosos para el ganado lanar de Andalucía y Extremadura.  Por otro lado, la nobleza Europea no dejaba al pueblo llano tener perros grandes y era distintivo de nobleza en los perros no cortarles el rabo, mientras que los perros del pueblo bajo debían de llevarlo cortado. Y, también,  como es sabido de toda camada a los pocos días se sabe cuál es el más pequeño en un futuro. Esta selección humana se manifiesta en que los del Sur (pastores) suelen ser menos alargados de tamaño que los del Norte de España (marineros)  y también ha contribuido a su disminución de tamaño la creencia popular que el perro primero en nacer es el más fuerte, matando al resto de la camada (tradición pastora) lo que va contra el sentido de la naturaleza que suele hacer que nazcan de distintos tamaños en la misma camada o lechigada, por lo que una selección tan temprana es contraproducente...  Y como es sabido de toda camada a los pocos días se sabe cuál es el más pequeño en un futuro. Esta selección humana según los trabajos y el clima se manifiesta en dos subtipos: marineros( marismas andaluzas y cornisa cantábrica) y serranía andaluza (perros de cabreros y rebaños); por lo que, estos dos subtipos deberían de conservarse, y se debería impedir la primacía de un subtipo sobre otro, lo que llevaría a desaparecer lo que el tiempo conformó y el devenir del tiempo nos legó. Por razones políticas el tipo marismeño y cantábrico no se reconocerá a mi entender como el mismo ecotipo

 

Según mis estimaciones y estudios el perro de aguas español vino a Cantabria hace la friolera fecha de 8.000 años, acompañando a los primeros mesteros/ganaderos desde Extremadura-Andalucía-Sierra da Estela (Portugal). Esta primitiva Mesta no hacía sino seguir los caminos abiertos por el ganado salvaje que, miles y miles de años, hacían dicho periplo desde el Sur al Norte de España, buscando los pastos verdes de la primavera. Cuando empezaba el frío/invierno volvían a bajar de nuevo y así hasta el año siguiente... Los pueblos de origen ibérico y antecesores hicieron este viaje, primeramente siguiendo a estas voluminosas despensas salvajes andantes y posteriormente hacia el VIII Milenio A.C., con ganado ya domesticado, que iba acompañado por perros de aguas. Antes de esa fecha, los perros de aguas y los hombres subían siguiendo al ganado salvaje por separado, encontrándose continuamente durante todo el camino... lo que dio pie a que se hicieran cada vez más "amigos" De tal suerte que el primer perro pastor domesticado es el Perro de lanas o perro de aguas español, que se servía de su parecido a una oveja salvaje para acercarse a la misma y capturarla... De capturarla se pasó a  retener y conducir el ganado, que subía ya acompañado del hombre y los perros. Este ganado retenido tuvo crías que en generaciones posteriores quedó como ganado ya domesticado. Así pues el pastoreo nació en Andalucía y Sur de España, y no en el Oriente próximo, como nos quieren hacer creer, y a ello contribuyo la estimable ayuda del perro de aguas español. Luego los pueblos romanos, visigodos, reinos cristianos continuaron esta tradición milenaria, y que actualmente conocemos como la Mesta, que utilizó estas sendas o Cañadas Reales para  animales domésticos pero que fueron hechas por animales salvajes.

     En los libros de Historia se dice que Cantabria significa "Hombres de la Montaña" Esto es completamente falso. Los pueblos de entonces se llamaban unos a otros por las actividades y trabajos que venían a hacer. Pues bien, según mis estudios Cantabria significa, en golpes de voz lo siguiente, como dije anteriormente:

     CAN (perro) TA (bueno/s) BRI (pastos de montañas, colinas) A(Enormes, aumentativo femenino céltico, véase que esto ocurre en el gallego actual); por lo que  Cántabros o Cantabr(i)os significa OS(vosotros)  Bri (pastos verdes con colinas) TA (bueno) y CAN (perro).

 CANTABRIA es la tierra con perro bueno para pastos en colinas muy altas.

        Las palabras señalan la verdad de esto. El sonido castellano es fonético o sea las palabras proceden de golpes de voz; cada una de estas sílabas tonantes (en el lenguaje de entonces) señalaba una idea. Así encontramos que hay palabras de raíz muy antigua, en el castellano actual, que avala estas afirmaciones, como:

        Tarta: Ta significa bueno, y r es el sonido que representa la palabra "y"; tal y como vemos en rorro, que significa ro/pequeño r/y y ro/pequeño, esto es, pequeño y pequeño - el bebé-; igualmente esto ha hecho que aparezca como correctos los términos Villarrobledo, Villarreal, donde la primera r recuerda el "y" antiguo; por lo que Tarta es algo bueno y bueno. Cata (del verbo Catar): Ca es malo y Ta es bueno. Una cata es decidir degustando si algo es bueno o malo. Carta: traduce Bueno (ca) y (malo); no sin razón, una carta viene a ser siempre algo bueno y/o malo. Carca: Significa animal y malo; de ahí la expresión "ser un carca"  En La resabida frase "Gugu tata" ese tata es para un bebé "quiero-quiero bueno-bueno" (frase que continuamos diciendo generación tras generación) El prefijo BR(i) traduce pastos en colinas de ahí topónimos como Bri-ta-nia; Bri-stol: Bre-ta-ña  o en España ciudades romanas sobre asentamientos celtas como Juliobriga (pronunciábase Juliobrigu) dónde BRI traduce colina de pasto y el GA/GU significa sagrado. El sonido BR para pastos aparece en palabras como Breza, Braña, Abra, Breña... BR dio en la lengua latina PR... y así aparecieron palabras como Caprino, Prado, etc...

        El sonido Ca significa: animal o malo. Esto se demuestra en Cabra que traduce "animal de pastos elevados" (Ca-Br-a). En Bresca que traduce malezas con animal (el panal de miel de las abejas).En Casta que traduce animales buenos; en Guanche perro se decía "Kan" o "Ene"; por lo que KA + N traduce Animal Perro. En Caimán (Ca + imam), el animal jefe. En cachorro (ca + cho/txo + r + ro), el animal joven y pequeño. En Caballo (ca + vall + o), el animal del valle. En carro/carromato/carreta  (ca + r +ro), animal y/con rueda. En Camada, que traduce animal(ca) que tiene(da) madre (ma)...,... demuestran que el sonido ca traducía animal. En Cavernal, que traduce Ca + vernal (primaveral), esto es, el animal de la primavera -el oso- En Cado, que significa Dó/dónde vive el animal,  -madriguera, guarida. En Cachillada, que en sonidos silábicos, dice ca + chilla +da, esto es, el animal que tiene chilla (o griterío), y que se refiere a la -lechigada, camada-

    Y muchas  otras palabras como caza, carne, cadáver, arca, careo, acarreo, cañada,...

   Los perros actuales con sus usos son herencia del pasado. Pues bien, ¿cuáles eran estos perros tan buenos en Cantabria para el ganado en la alta montaña? Pues indagando he llegado a la siguiente prueba: No ha mucho, cerca de Potes (Cantabria) un matrimonio estaba invitado en una casa de montaña o choza. Estando cenando, hacia las doce de la noche. Oyeron, que algo arañaba la puerta. El matrimonio se sobresaltó. El dueño de la choza o caseto abrió la puerta y dejó pasar a un MASTÍN, el cual recibió una comida que tenía preparada. Una vez que hubo comido, se marchó. Este matrimonio preguntó ¿De quién es el perro? y el dueño dijo: No es de nadie, es de todo el pueblo, él va toda una semana a la casa de uno de nosotros y cada semana le alimentamos uno de nosotros (ganaderos de alta montaña) Esta tradición del perro común es algo del acervo de los Montes de Europa que ha quedado como reliquia de la importancia para los habitantes de esas tierras y habla por sí de la importancia que daban esas aldeas perdidas en alta montaña a los canes trabajadores:  el perro tan bueno para la alta montaña, no es otro que el actual  MASTÍN (Leonés) que fue traído por los celtas a España.  Celta significa "CEL" (cerramiento, círculo, cerrado) + "Ta" (buenos); es decir, los celtas eran el pueblo que hacía cercados muy buenos (véanse los poblados o castros que dejaron). Que el sonido CEL significa lo que antes escribí se comprueba en palabras como Celada, Celosía, Cárcel , Celda, Célula, entre otras. Posteriormente, con los romanos y, antes con los celtas estos perros mastines, bajaron hacia Extremadura y dieron las razas Cão da Serra da Estrela, Cão de Castro Laboreiro, Rafeiro do Alentejo y el Mastín extremeño.

          Por otro lado, y siguiendo con el pasado lejano, vemos que  los griegos en su mitología hablaron de unas "ovejas comedoras de hombres" Esta era la definición que utilizaban los helénicos para referirse al Gran Perro de aguas, el Dios Iruene de las Canarias.

         En Canarias existía el Canis aquaticus minor or Lesser Water Dog, que es el perro de aguas español actual. Y con el canis aquaticus había  un perro más pequeño con nariz, borde de ojos y almohadillas color rosa;  estos perros de aguas más pequeños y  rosáceos eran los bichones tinerfeños  que los guanches criaban para ser comidos en celebraciones importantes y G. Buffon  se referirá a esta raza como  Canis parvus melitans or Little Maltese Dog; más tarde estos perritos bichones, tan graciosos y cariñosos,  fueron luego muy cotizados  por los marineros griegos, romanos, fenicios y demás pueblos que visitaron las islas  (tales como portugueses, turcos, españoles, italianos, etc.) quienes se los llevaban, siglo tras siglo, como recuerdos... Y por supuesto, en el archipiélago vivía  el dios IRUENE o Gran perro de Aguas o Canis aquaticus major or Great Water Dog (Grand Barbet). En suma, en Canarias había tres tamaños de perros de aguas.

        De estos Bichones tinerfeños son los descendientes de las razas Bichón Habanero, Coton de Tuléar (Madagascar), Bichón Boloñés, Bichón Frise, Bichón Habanero, Bichón Maltés... que se obtuvieron por distintas mezclas genéticas y por el devenir del tiempo...

        Lo característico de los perros de aguas originarios de Canarias y como rasgo de su antigüedad dentro de la isla, tanto en los Bichones como en el perro de aguas, es el color rosa en la piel o en la nariz, a veces con despigmentaciones...  En la península los perros de aguas que había no tenían ese rosa característico insular.

        ¿Por qué el color rosa en los perros de Canarias?  Sencillamente, porque Canarias son una islas volcánicas y estos perros que habitan las mismas solían introducirse en cuevas, vivir y vagar por las mismas, y tragaban o exhalaban grandes cantidades de gases, en especial, el Monóxido de Carbono; asimismo, el agua que bebían tenía grandes sustancias químicas en suspensión  lo que dio perros con la piel de un singular color "rojo cereza", o "rosa"

        En suma, según mi parecer, el perro de aguas que actualmente vemos con la nariz o piel rosa procedería de Canarias mientras que los perros de aguas, de nariz negra y piel según el estándar  son los originarios de las zonas marismeñas y costeras del Norte de África y Sur de la Península Ibérica. 

        Otra teoría, falsa a mi entender es llamar al Perro de aguas como Turco Ándaluz. Dando a entender que este perro vino con los árabes (para quién los perros son animales impuros) Pues bien, no deberíamos hablar del Perro Turco sino del temible Perro Urco (así denominaban en Galicia y en España al Gran perro de aguas del que habló Buffon) con el tiempo  el miedo a estos perros Urcos, que salían del mar de noche, dio paso al miedo en España a los Turcos... cuando esquilmaban las costas españolas (siglo XVII) aprovechando las noches oscuras para desembarcar y asolar. Estos otomanos se llevaron además de niños/as, mujeres, como esclavos... algunos ejemplares de nuestros graciosos perros lanudos; ya que habían observado la gran valía que hacían de los mismos la marinería española y portuguesa.

        El nombre de perro Turco también se puede deber a que los antiguos cuando veían a  este perro dormir boca arriba o enroscado, les recuerda una cama baja, mullida y acolchada,  que en la Mancha y resto de España, desde siempre se ha llamado cama turca.

       Por suerte tenemos una representación de un animal que quién sabe si  convivió con el  perro Urco, la BICHA DE BAZALOTE. El término Bichón fue adoptado en el Renacimiento en Francia y es una contracción de barbillons, que significa perro barbudo o pequeño Barbet. Como ese animal tiene cuerpo de vaca y cabeza barbuda, los arqueólogos la han llamado BICHA (por la barba grande que tiene)

 

Orígenes , texto realizado por José María Martínez Martínez , en Cantabria 1999-2003